Poco tiempo ha pasado desde la muestra de Fair play del Leeds de Marcelo Bielsa en la segunda división inglesa. Aquél día muchos aplaudieron su acto al devolverle el tanto convertido a su rival cuando tenía un jugador en el suelo. Pero muchos otros aprovecharon para ironizar y ponerse en contra del acto pedido por el técnico argentino a sus jugadores.

En México sucedió todo lo opuesto. En este caso no se trató de un futbolista tirado ni un gol devuelto, sino de algo mucho más sensible. El equipo de los Tiburones de Veracruz se encuentra en protesta con los dirigentes por la falta de pago al plantel y tomó la decisión de mantenerse inmóvil y no tener contacto con el balón durante los primeros cuatro minutos de juego.

Poco le importó esto a los jugadores de su rival: Tigres aprovechó ese puñado de minutos para sacar ventaja y convirtió 2 goles de la mano de Eduardo Vargas y André-Pierre Gignac. Posteriormente el encuentro continuó y finalizó 3 a 1, por lo cual se desató la bronca del lado de los Jarochos quienes despidieron al equipo de Monterrey con aplausos irónicos y se negaron a saludarlos.

El argentino con pasado en Tigre Gabriel Peñalba fue uno de los protagonistas que más demostró su descontento con la falta de solidaridad rival con señas que expresaban su enojo. Al finalizar, los únicos que tuvieron un saludo cordial fueron Nahuel Guzmán y Sebastián Jurado, ambos arqueros.

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