Marcos Rojo es uno de los personajes más singulares del mundo del fútbol. Salido desde bien abajo, el hombre surgido de Estudiantes de La Plata, se ganó un lugar entre los “históricos” de la Selección Argentina y también se hizo del respeto y cariño de la fanaticada nacional. Ahora en una meseta deportiva, el defensor del Manchester United tuvo un mano a mano con ESPN y acá lo más destacado que dijo Marquitos.

“Yo tenía 18 años y un año atrás venía de jugar en inferiores. Ese partido estuve perdido”, dijo Marcos Rojo en una charla con Sebastián Domínguez en su programa Hablemos de Fútbol que sale por ESPN recordando la final del Mundial de Clubes ante Barcelona, donde entró en el segundo tiempo y recordó: “Me acuerdo que salimos los suplentes primero y escuchamos ruidos de tapones. Cuando miré para atrás venían Zlatan, Puyol y dijo ‘la puta madre, es imposible’. Después casi lo terminamos ganando. Fue un partidazo”.

Siguiendo con sus épocas de jugar en el Pincha Rata y su fanatismo expreso por el club platense, contó sobre el recordado episodio donde se subió al paravalancha durante un partido: “Siempre iba a ver a Estudiantes con dos amigos y ese día que me subí al paravalancha fue tremendo. Salí en todos lados y me mataron”, comentó Rojo y manifestó: “Me encantaría volver al fútbol argentino y jugar en Estudiantes. Estuve una semana en el país por una lesión y pude entrenarme con el plantel”.

Por último, y poniendo el foco en la Selección Argentina, recordó los momentos que más le quedaron grabados: “El momento que más grabado me quedó con la Selección fue el gol a Nigeria. Ese día fue increíble”, contó el defensor y cerró: “Después la final con Alemania, pero el primer partido con Bosnia fue más impactante. Jugar un Mundial, ver el Maracaná lleno de argentinos… me temblaban las piernas. Nunca lo había sentido”.

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