Club Atlético River Plate

En el recuerdo de todos: River no se olvida de Sabella

En un día de conmoción por su muerte, River recordó a Alejandro Sabella, un nacido de la casa millonaria. Repasá como fue su vínculo con el club.
martes, 8 de diciembre de 2020 · 19:21

Dos semanas después de la conmoción por la muerte de Diego Armando Maradona, el mundo del fútbol recibía este martes 8 de diciembre otro puñal en el corazón al recibir la noticia de que Alejandro Sabella, a sus 66 años, no pudo recuperarse de una cardiopatía aguda y perdió la vida. El Profesor fue un símbolo para el deporte en sí mismo y el respeto y admiración que se ganó en el ámbito pocos profesionales pudieron lograrla. Más allá de su vínculo con Estudiantes y la Selección Argentina, Don Alejandro supo ser también un símbolo para el Club Atlético River Plate.



La cuenta oficial del club de Núñez lo recordó con un sentido mensaje: "En este día de profunda tristeza, River despide a un hijo de la casa. Te vamos a extrañar, Don Alejandro". Es que el Millonario fue el primer equipo en el que jugó Pachorra, ya que allí pasó todas las divisiones inferiores hasta tener su debut oficial en el año 1974. La posición en la cancha que mantuvo desde sus comienzos divirtiéndose en el barrio, luego pasando por los torneos en GEBA y finalmente en Núñez, fue la de enganche, la del típico número 10.

Muchos señalan que Sabella fue tapado por el Beto Alonso en River.

De pie zurdo y un metro setenta y uno de estatura, quienes lo vieron en el verde césped lo recuerdan como un jugador exquisito. Uno de los tantos que River ha sacado desde sus divisiones inferiores, con gran pegada. Al momento de su debut, la institución pasaba por la peor racha de su historia ya que no logró salir campeón en casi 18 años. Don Alejandro fue parte del quiebre de la sequía (cuando los dirigidos por Ángel Labruna consiguen el Metropolitano del 75) y permaneció en La Banda hasta 1978, momento en el que es vendido al Sheffield United de la Premier League.

Desde que era jugador, Don Alejandro forjó una gran amistad con Passarella.

Si hoy por hoy no es puesto en un pedestal máximo por parte de la afición del Río de la Plata, es únicamente porque su tiempo fue el mismo que tuvo el gran ídolo Norberto Alonso. La posición que ocupaban en cancha era la misma y el mundo riverplatense sabe lo que significa el Beto en la vida. Es por eso que el rumbo de Sabella debió virar y fueron solo cuatro años los que se desempeñó con el club de sus orígenes.


Muchos señalan que Sabella en River fue tapado por el Beto Alonso.
Como jugador, ha ganado tres torneos locales y jugó en total 118 partidos en los que marcó 11 goles. Su vínculo con River no terminaría ahí ya que el club volvió a acobijarlo en otras ocasiones, pero ya no como jugador sino como asistente técnico. Desde el banco de los suplentes, fue clave para los pasos que dio Daniel Alberto Pasarella al mando del equipo. Concretamente, fue ayudante del Kaiser desde 1990 hasta 1994 y luego desde 2006 hasta 2007.

El camino de Sabella en River se volvió a unir cuando fue asistente de Passarella.

La dirección técnica de Passarella fue la que concluyó el trabajo iniciado por Reinaldo Mostaza Merlo en 1989, quien dirigió la primera mitad del último torneo largo a dos ruedas disputado en el fútbol argentino. Justamente el ex presidente de River junto a Sabella se encargaron de terminar aquel campeonato como líderes y darle al Millonario el título de campeón. Además, Pachorra fue partícipe de la obtención de los Apertura 1991 y 1993. De 2006 a 2007, tras pasar por la Selección Argentina y diversos equipos, ese cuerpo técnico regresó a River pero no pudiendo cosechar ningún título.

Don Alejandro compartiendo la dirección técnico con su amigo Passarella.

Quizás la espina que haya quedado entre el ex técnico de la Selección Argentina y la institución de Núñez es que no asumió como primer DT de La Banda en ningún momento de su carrera. El destino lo llevó a comandar Estudiantes y  la albiceleste. Luego del Mundial 2014, Alejandro comenzó con algunos problemas de salud y no pudo volver a calzarse el buzo para enseñas sobre fútbol y valores. Aún así, cada riverplatense lo lleva y lo seguirá llevando en el corazón, porque fue un símbolo y un orgullo surgido desde las entrañas.

 

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