Club Atlético River Plate

¿River se perdió una estrella? De jugar en el Millonario a ser un campeón en el boxeo

A pesar de haber tenido la chance de jugar en River, cambió su carrera para transformarse en un reconocido boxeador que mantiene un gran récord.
martes, 17 de noviembre de 2020 · 08:00

Sin dudas Boca y River son los equipos más importantes de la Argentina y miles de chicos sueñan con poder llegar a Primera. A raíz de esto, todos los años desfilan varios jugadores pero muy pocos tienen la suerte de quedar y se terminan frustrando.   

Pero a pesar de no lograr su sueño, varios deciden cambiar de deporte para terminar llegando a profesional. Uno de esos es Nicolás Masseroni, que más allá de perfilarse como un gran arquero hoy en día es uno de los grandes boxeadores que tiene el país y que está cerca de pelear con Julio César Chávez Jr.

El oriundo de Beccar, San Isidro, recordó su experiencia en el elenco Millonario que pese a ser hincha del Xeneize, recordó: “Desde los 12 años siempre me gustó atajar porque mi papá fue arquero y atajó en Vélez y en Tigre. En la escuelita de fútbol de Acassuso, donde mi hermano iba porque le re gustaba, me metí y fui al arco. Me empezaron a patear y me empezó a gustar”.

Después de una infancia dura, donde tuvo que pasar por bullying, Bam Bam sostuvo: “Me di cuenta que tenía reflejos y tenía las fibras blancas activas, eso lo aprendí después de 10 años, que tenía muchos reflejos y perspectiva. Atajé para los colegios, gané los bonaerenses en el Leonardo Da Vinci y me daba cuenta que andaba bien. Entonces fui a probar suerte con 17 años a River. Hasta llegué a atajarle un penal a Lamela”.

Justamente Erik años más tarde debutó en Primera y brilla en Inglaterra, por lo que ahora el boxeador de 28 años indicó: “Todavía no había debutado pero ya era el Lamela reconocido y que estaba a punto de ser vendido al Barcelona. Me fui a probar en once, pero como era chiquito no me dieron mucha pelota. Pero me acuerdo que estábamos todos en la cancha y uno se acerca y me dice: ‘a ver arquero, atajate uno’. Era Lamela”.

En esta misma línea y teniendo el lindo recuerdo a lo que vivió en ese entonces, agregó: “Fue un penal jodiendo y yo que quería mostrarme no lo dudé y le dije que juguemos por algo. Estaba loco yo. ‘Bueno vos me das los guantes de arquero y yo te doy los botines si pierdo’, me dice. ‘Dale’, le digo. Ahí se acerca alguien y me dice: ‘Mirá que es Lamela, a este lo vendieron al Barcelona’. A mí no me importaba nada. Me amaga que va a patear a un lado y va para el otro, con la fortuna de que se lo atajo. ‘Bueno, dame los botines’, le digo. 'Nooo, era una joda amigo, era una joda", me respondió. ‘Nooo qué joda’, le dije. En fin, no me los quiso dar y yo tampoco me quería hacer el loco porque quería quedar. Ni se debe acordar, pero se lo atajé y se quería matar jeje”.

Nicolás Masseroni, que está próximo a pelear contra Chavez, confesó que se fue a probar en las inferiores de River

Sin embargo, al no quedar en chancha de once terminó llegando al futsal por lo que expresó: “Finalmente me probé, me fue tan bien que me llamaron tres veces más, pero no quedé supuestamente por la altura. Eso me dijeron. Pero unos meses más adelante, con 17 años recién cumplidos, fui a probarme a River en futsal. Aunque había dos arqueros muy buenos, uno de la selección argentina, Nico Sarmiento, quien salió guantes de oro en el último mundial, me dijeron que no me necesitaban pero que si quería hacer la prueba no había drama. Atajé tan bien en esa y otras pruebas que me tomaron porque uno el otro se fue a la primera. Entonces me quedé con Nico Sarmiento, el mejor arquero del mundo actual”.

Como si el destino estaba jugando su partido, Nicolás Masseroni finalmente una lesión le dejó afuera del equipo para luego dedicarse de lleno al boxeo, donde mantiene un récord de 20 peleas, 19 ganadas por KO y tan solo una derrota. A su despedida del fútbol, en diálogo con Infobae, sentenció: “Aunque era suplente, estaba re contento de haber quedado en River, pese a ser de Boca la pasaba muy bien. Hasta que tuve un esguince de tobillo que me alejó unos siete meses y cuando quise volver ya había perdido el puesto. Fue ahí que empecé a saltar la soga todos los días y me empecé a dedicar a fondo en esto”.

 

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