“Retirarme en el Mundial seria cumplir un sueño más”

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Cualquier deportista sueña con representar a su país en la disciplina en la que desarrolla y además, salir campeón con la Selección que representa. En el Crack Deportivo nos dimos ese lujo doble: entrevistamos a Alamiro Vaporaki, jugador de futsal, actualmente en Boca, que es multicampeón a nivel clubes pero, sobre todo, campeón del mundo con la Selección Argentina de la categoría. El logro fue en el Mundial de Colombia 2016. En una charla íntima, el integrante mayor de “los hermanos Vaporaki” (junto al menor Constantino), nacido un primero de diciembre de 1985 en Ushuaia, provincia de Tierra del Fuego, nos cuenta acerca de su vida: su infancia en el sur, su adaptación a la Gran Ciudad, sus logros en el deporte, su sueño nacional de levantar la Copa del Mundo y su proyecto a futuro. El lugar elegido por el protagonista es el Centro de Entrenamiento Vaporaki, debajo de la Autopista 25 de mayo, donde se les enseña a jóvenes varones y mujeres a perfeccionarse en el futsal.

  • Contame un poco de tu infancia viviendo en Ushuaia. ¿Cómo era tu familia?¿Cómo estaban a nivel social y económico?¿Cómo empezaste a incursionar en el tema del fútbol/ futsal?

– Mis padres son riojanos y fueron a Ushuaia por temas laborales. Somos tres hermanos, mi hermano más grande nación en La Rioja. Ya yo y Kiki nacimos en Ushuaia. Somos una familia tipo, de gente laburante que salió de su ciudad natal en busca de mejores condiciones laborales. La verdad es que tuve una infancia súper feliz, la adolescencia también. Siempre mi viejo muy fanático del fútbol, hincha de Boca, nos veíamos todos los partidos. También mi viejo con unos amigos fundó un club que se llama Club Los Andes (de Ushuaia), que todavía sigue estando. Y ahí es donde empezamos nosotros a jugar, a tener las divisiones inferiores. Y bueno empezamos así: competíamos en la Liga de Ushuaia, éramos pocos equipos (6,7 equipos)… me acuerdo de jugar Torneos Evita, de poder viajar, de jugar torneos de la liga interna o competir contra Río Grande que es la otra ciudad de Tierra del Fuego. Y siempre así, todos los fines de semana era ir y jugar.

  • ¿Qué hay de cierto con eso de que hiciste futsal por el frío? Justamente por estar en Ushuaia y querer un ambiente cerrado y cálido… ¿Condicionaba tanto la temperatura para jugar al fútbol 11?

– Sí, la verdad que sí- Hay dos motivos, uno principal es el tema del frío, que encima cuando yo era chico y tenía 8,9 10 años no había una estructura de cancha de 11 como la hay ahora, que tenemos una cancha municipal, de pasto sintético, con tribunas, con vestuarios… en esa época cuando era niño era una cancha de tierra, de piedra, sin vestuarios, con poca estructura y por el frío se usaba solo en diciembre, enero, por ahí mediados de febrero. Por otro lado no había equipos de nenes de mi edad. Por esos dos grandes motivos se jugaba todo lo que es futsal, principalmente por el clima frío y además de eso porque también competíamos en futsal pero no es que había muchos equipos. Era más fácil armar un equipo de futsal que de 11. Pero es ahí donde nace la pasión que nosotros sentimos por el futsal, por la cancha chiquita, por estar en contacto todo el tiempo con la pelota, por lo que son los sistemas en sí. En tierra del Fuego hay mucha pasión y fanatismo por este deporte. Nosotros desde que nacimos vivimos con eso, cuando vinimos acá a Buenos Aires eso ya lo teníamos adentro así que eso para nosotros fue un plus.

  • ¿Eso más o menos a qué edad fue y cómo fue la adaptación de separarte de tu familia y pasarte acá a Buenos Aires? Igualmente estabas contenido por tu hermano mayor ¿O no?

-Sí. Yo cuando vengo para acá lo hago a los 15 años. Soy séptima división en ese momento. Mi hermano Walter ya estaba acá hace tres años. Igual, independientemente de eso, el cambio fue muy fuerte, muy grande, la verdad que el primer año ese que estuve acá extrañé mucho, me costó mucho adaptarme, el estar en una ciudad tan grande, tomarme colectivos, tomarme subtes, ir a entrenar, ir a los partidos, a lugares que quedan lejos, no sabía como ir. Me acuerdo que estaba con la “Guía T” fijándome los colectivos que me llevaban a tal lugar. Y bueno, el primer año me costó muchísimo. Después a medida que fueron pasando los años me adapté un poco más, me hice amigos, iba al colegio, pude hacerme los amigos del club, del barrio, de gente conocida. Obviamente con mi hermano también compartíamos mucho. Venir acá en cuanto a lo deportivo es un cambio muy grande en cuanto a la competencia. Yo sentía que técnicamente era bueno, que me salía bien pero después físicamente me pasaban por arriba.

  • ¿Pasar de cancha chica a cancha grande fue un cambio muy notorio en cuanto a lo físico?

– Sí, terriblemente. Además, no solo eso sino el entrenamiento… yo allá en Ushuaia entrenaba tres horas por semana, y acá entrenaba tres horas por día, o dos horas por día. Mis compañeros venían entrenando tres horas por día hace tres, cuatro años, entonces la diferencia era mucha. El primer año ese no jugué casi nunca pero sí me sirvió en esto de seguir esforzándome, de seguir entrenando, superando barreras, de ir superando frustraciones, de no bajonearse de saber que el período de adaptación era así pero eso no tenía que afectar en mi autoestima. Desde ese lado aprendí muchísimo.

  • ¿Conociste al “Pocho” (Ezequiel) Lavezzi y Pablo Mouche?

– Sí, con ellos jugué en Estudiantes de Buenos Aires. Dos fenómenos. Como jugadores impresionantes, buenísimos. Y como personas también. El Pocho muy divertido, era muy gracioso, de hacer muchas jodas. Era muy divertido pero la diversión sana, nos reíamos mucho de cosas que nos iban pasando y siempre desde el lado del humor y el lado sano. Nunca hicimos una locura ni tampoco lo vi a él haciendo ninguna locura. Nos divertíamos y la pasábamos bien

  • Después, cuando empezás a hacer tu carrera en cancha de 11, ¿Cómo sigue? Porque en un momento retornás al futsal para dedicarte a eso.

– Sí, llegué a Estudiantes de Buenos Aires, en el último año de cuarta o en el primer año a cuarta, donde estuve seis meses y de ahí me suben a primera. Y ahí ya empecé a jugar en primera, a ir de pretemporada, a entrenar con el plantel profesional y estuve tres años en primera división. Después llegó un momento que en el último año no me fue bien en lo personal y al equipo tampoco y medio que me empecé a cansar, a bajonearme, a desmotivarme… Y llegó fin de temporada, no me renuevan el contrato y llegó la decisión de decir: si bien estuve tres años nunca pude adaptarme, nunca pude ser titular, nunca pude jugar una temporada completa en el equipo, siempre alternaba: al banco, titular, al banco. Ganábamos dos partidos, jugaba, el primer partido que perdíamos era el primero en salir. Después estaba tres, cuatro partidos afuera, volvía a entrar, ganábamos dos o tres partidos, perdíamos y otra vez el primero que salía era yo. Y el ambiente no me terminó de sentarme cómodo y decidí, en el momento que no quieren renovarme el contrato dije bueno, voy a dedicarme a estudiar. Empecé el profesorado de educación física y ahí retorné al futsal como para seguir en contacto con el deporte. Y bueno, la verdad que el futsal, momento a momento me fue dando otras herramientas, me fue mostrando otra parte del deporte que no sabía, los clubes entrenaban ya tres, cuatro veces por semana, se entrenaba bien, tenías el profe, el técnico, la estructura de la cancha, el torneo organizado, jugábamos todos los fines de semana y la verdad que de a poquito me fui enganchando, sentía que me iba bien y estaba cómodo. Así empezó de vuelta mi segunda etapa en el futsal.

  • Y en un momento llega Constantino, “Kiki”, tu hermano, y desde ahí casi que hacen toda la carrera juntos: van a varios clubes juntos. El es menor que vos ¿Vos tuviste que ser una especie de tutor para él acá, cuando llegó a Buenos Aires?

– Sí. Dentro de lo que es el deporte yo ya tenía un nombre, ya había jugado dos o tres temporadas. Él cuando llegó había terminado la secundaria y vino a estudiar, con la idea de estudiar no vino con la idea de hacer inferiores en cancha de 11. Directamente vino a jugar a boca ya. Lo que pasa es que Boca para los chicos que viene es un club difícil, que siempre tiene jugadores grandes y tiene contrataciones. Y él jugaba bien, pero siempre jugaba en reserva o lo subían a primera pero no jugaba. Nosotros sentíamos que estaba para más, él también quería un desafío más grande, yo en ese momento estaba en América … y le dije si quería venir a jugar a Ameríca, hablé en el club para traerlo. De ahí empezó nuestra etapa de jugadores juntos. Yo después me voy un tiempito a Italia, que me sale una contratación allá. Cuando vuelvo me llaman de Boca y “Kiki” seguía en América. Al año siguiente le dije a Boca que lo traigamos (a Constantino) y se dio así, “Kiki” se sumó a Boca y de ahí prácticamente hicimos todo juntos. Después nos Salió lo de España que nos fuimos juntos también, al mismo equipo, después en medio de la temporada el cambio de equipo… pero después cuando volvimos lo hicimos a Boca y estuvimos juntos.

  • Contame la experiencia en Boca que, desde el futsal, ha crecido muchísimo estos años. Recientemente fue subcampeón del mundo. Esa experiencia tuya ¿Cómo la sentís, y más siendo hincha del club?

Para mí es un honor y un orgullo. Algo que me da mucho placer estar en el club más grande de Argentina. Y sobre todo en el futsal, que es verdaderamente el club más grande. Quizás en cancha de 11 es Boca y River, pero en futsal siempre es Boca el que tiene predominio. Yo llegué en el 2012, pasó bastante tiempo. El mantenerse y estar vigente y siempre en el club y el equipo es algo que realmente te demanda mucho. Tenés que dedicarte mucho, jugar bien, ser bueno, ser profesional y demás. Hemos visto pasar un montón de compañeros, de entrenadores, de chicos que van un año y se van. O una o dos temporadas y se van. El mantenerse es algo que también me deja tranquilo, que es gratificante. Hace dos fechas tuve la posibilidad de ser capitán del equipo, que es algo que también es un premio a la trayectoria y todo lo que hicimos en el club. La verdad que estamos muy contentos de estar ahí. Subcampeones del mundo, dos veces en la final de la Copa Libertadores que no la pudimos ganar, todos los torneos que vamos los vamos a ganar y competir, tenemos un montón de títulos… el club más grande de Argentina te demanda eso. Jugamos contra cualquier equipo y te quiere ganar. Y si te gana después te carga o dice cosas. Eso es Boca, subcampeón del mundo, ahora vamos a jugar la final de la copa Argentina que es la cuarta final que jugamos en un año. Boca es eso, estar en la final de todos los torneos , buscar salir campeón de todos los torneos y juegues donde juegues te ponés la camiseta y tenés que ganar.

  • Es demandante, también. Tenés que estar focalizado ahí pero vos también tenés tus responsabilidades acá en el centro de entrenamiento…

-Sí. Este año nos repartimos un poco más el tiempo para estar en los dos lugares. La verdad que me gusta y me siento cómodo. Cada vez que llegás al club cambiás el chip, te ponés a entrenar, te ponés a prepararte mentalmente para el próximo partido, para el fin de semana o para el torneo que estemos jugando. Termina el entrenamiento y cambiás el chip para las otras actividades que tenemos.

  • ¿Qué me podés decir acerca de la Selección Argentina? ¿Qué sensaciones tenés ahí en ese momento?

Jugué diez años en la Selección y viví muchas cosas. Es un sentimiento que no se puede repetir con nada. Ponerte la camiseta de la selección y salir a competir y jugar es algo único. Va mucho más allá de Boca, de los clubes. Es representar al país, a tu bandera, a tu equipo a tu federación, a todos los chicos que nacen en la federación. No solo los de primera sino los de inferiores, de las promocionales. Saber qué siempre las noticias vuelan, que si hacés un gol se magnifica mucho más, al igual que ganar o perder. Es una sensación única, creo que todos los que estuvimos en la Selección y los chicos que están dejan todo por ir a jugar porque es lo máximo.

  • ¿Cómo fue haber salido campeón del mundo?

Lo del Mundial fue tremendo. La verdad increíble. Si bien nosotros en la preparación teníamos como objetivo jugar los siete partidos, nunca nos imaginamos poder salir campeones. Sí que teníamos que ganar ciertos partidos para abrir la llave y tener un camino un poco más accesible… pero es verdad que después todos los partidos hay que jugarlos, son difíciles, te demandan concentración, atención en ataque, defensa, todas las situaciones del juego. Empezamos bien, después contra Costa Rica empatamos, tuvimos el bajón. Pero después lo último de cuartos, semifinal y final estuvimos muy, muy bien. Se vio realmente el equipo que éramos.

  • Después del mundial ¿Qué se propusieron como selección? ¿Dijeron: “este es el piso para seguir creciendo”, “no se puede bajar el nivel”?

Yo creo que hoy la Selección Argentina es lo que es, la selección campeona del mundo. Tiene que prepararse y afrontar los partidos como tal. Creo que el techo no se lo pone nadie, pero entendemos que necesitamos preparación, que tampoco nos sobra nada, no somos una potencia. Los grandes cracks nosotros no los tenemos, generalmente son brasileros, españoles, italianos, rusos. Pero nosotros no tenemos una figura descomunal que nos va a ganar un partido como puede ser Ricardinho, o Falcao en su momento o Ferraro ahora. Las que consigamos tenemos que hacerlo en base al funcionamiento del equipo. Hoy Argentina está para eso. Creo que tenemos un muy buen equipo, un gran plantel, pero después a la hora de competir tenemos que saber que la vara quedó alta y que hoy somos los campeones del mundo. Y eso hay que defenderlo siempre.

  • ¿Cómo podrían defenderlo? ¿Haciendo un trabajo más exhaustivo del futsal en el país? ¿Profesionalizando un poco las inferiores de la selección, o la Primera? ¿Qué pensás para eso?

Creo que se está trabajando bien. Hay una nueva camada de técnicos, de jugadores, de dirigentes jóvenes que vienen con otra mentalidad y tienen ganas de crecer, seguir creciendo o dar el salto al profesionalismo. Después hay que ver bien de base que es lo que se puede hacer y lo que no. Como cosas que me gustarían que pasen… que esté todo mucho más ordenado y prolijo. El calendario sobre todo, la modalidad de los torneos, las plazas a la Libertadores, un calendario más detallado de lo que son los partidos de la Selección. Pienso que a nivel de la Federación podríamos estar un poco más ordenados en eso y hacer un plan a mediano y largo plazo, que creo que es lo que no tenemos hoy.
A nivel de primera división me gustaría que sea todo mucho más transparente. Hay cosas que están muy ocultas y nunca se sabe lo que realmente pasa. Llámese transferencias, préstamos, pases de club a club, cuanta plata se maneja, de donde salen los valores, porque la federación no regula esas cosas. En todos los equipos o el 90 por ciento le pagan a todos los jugadores, eso debería ser transparente, debería saberse que es así. Qué montos y a donde va la plata. En eso deberíamos ser más transparentes sobre todo para darle un resguardo a los jugadores y que no estén obligados a ser esclavos de los clubes y en el momento que uno se quiera ir o cambiar de equipo tener ahí “equis” cantidad de años que uno pueda permanecer en un equipo y después ya, superando esa cantidad, poder ser libre y elegir en qué club jugar.

  • Metiéndonos de vuelta en la Selección ¿El año que viene te ves en el Mundial? Si clasifica Argentina y si te convocan ¿Estás dispuesto desde lo físico y desde lo mental?

– Yo, como hincha voy a ir seguro. Después, nunca dije que me bajaba de la Selección o que no iba a jugar más. Sí lo veo muy difícil porque hace más de dos años que no juego (en la Selección), en Boca estoy jugando poco y eso no me ayuda para nada. Pero siempre la ilusión y el sueño lo tengo. Sé que es muy difícil, que hay muchos chicos que están mejor que yo, pero individualmente me siento bien, con ganas. Que sea lo que Dios quiera

  • Te lo digo porque se me ocurre, haciendo una comparación con un ídolo tuyo, Martín Palermo… si bien el ya había estado en Eliminatorias para ese Mundial (Sudáfrica 2010), hace mucho no estaba en la Selección. Fue como un mimo para él, cerca del retiro, hizo un gol. ¿Vos no soñás algo parecido?

– Sí, ojalá. Ojalá haga una despedida de película. Sería cumplir un sueño más despedirme ahí en el Mundial. Sería hermoso, ni hablar, te lo firmo ya. Pero bueno, de ahí a que suceda hay un camino muy largo. Pero bueno, lo que te dije recién, siempre viví de la llusión, siempre viví de los sueños y como nunca dejé de soñar que podíamos ser campeones del mundo, hoy te digo que no dejo de soñar con seguir jugando. El tiempo y el universo verá que es lo que depara para mí.

  • ¿Cuál fue el momento más feliz de tu carrera?

– El Mundial. Haber ganado ahí fue lo máximo.

  • Metiéndonos un poco en el centro (de entrenamiento que tiene junto a su hermano)
    ¿Cómo surgió la iniciativa?

– Surgió un poco con lo que pasó después del Mundial, que cuando volvimos tuvimos un repercusión muy grande. Vimos que un montón de personas se nos acercaban y surgió lo del centro de entrenamiento. Sentimos que en los clubes faltaba un poco esa parte de entrenamiento de técnica específica. Por ahí en los clubes te dan mucho sistema o cuestiones tácticas o colectivas y por ahí falta lo más esencial que es parar la pelota y patear al arco. O patear la pelota y dar un pase con izquierda, con derecha, darle de volea, buscar una finta, sacarse una marca y rematar al arco. le dije a “Kiki” si se quería sumar, me dijo que sí y como vimos que funcionaba, Le dimos una estructura mejor y ahí empezamos a sumar gente. Abrimos inscipciones y surgió así.

  • El 7 de diciembre de 2016 falleció en un accidente laboral Matías Kruger, jugador de Boca, compañero de Alamiro, que trabajaba en el mantenimiento de los subtes porteños.
    Sé que va a ser duro, pero quiero preguntártelo ¿Cómo fue el momento cuando te enteraste lo que había pasado con Matías Kruger en su momento?

La verdad que fue un golpe muy fuerte para nosotros. Fue una tristeza enorme. Nosotros en ese momento entrenábamos a la noche y él después de entrenar se iba al taller de mantenimiento de los subtes a hacer su trabajo de operario. Bueno, nos despedimos normal como cualquier día después de entrenar y resulta que al otro día estaba la noticia de que había fallecido, en todos los noticieros. Y la verdad que fue un golpe muy fuerte porque era un chico que ya habíamos compartido un año y medio casi dos en el club. Es un compañero que, más allá de lo deportivo nosotros siempre tenemos vínculos personales entre todos. Haberlo perdido así fue un dolor muy grande. Muy muy grande. Todavía en el club hay una bandera en su memoria. Es un golpe muy fuerte que nos tuvimos que adaptar y salir adelante de la manera que pudimos.

  • ¿Les costó reponerse o les dio quizás más fuerzas?

-No, nos costó mucho. Sí fuerzas uno tiene que sacar de todos lados. Pero sí nos costó mucho, justo coincidió que estábamos jugando la final de la Liga.. y sí, fue un golpe. Pero bueno, lo que te dije, cada uno individualmente como puedo tuvo que superar la situación. Grupalmente también hemos trabajado pero fue de un día para otro, en medio de las finales de la Liga fue complicado. La verdad que fue muy difícil.

  • Volviendo a tu carrera ¿Qué te imaginás de ahora en adelante? ¿Cuándo te imaginás un posible retiro? ¿Qué cosas creés que te faltan cumplir?

– Como te decía, a nivel ganas y a nivel futbolístico me siento muy bien. La verdad es que hoy dentro del equipo estoy jugando muy pocos minutos y eso es lo que me hace tener sensaciones encontradas. Sí me quiero retirar jugando, estar en un equipo donde me sienta más protagonista, sumar más minutos y en momentos claves del partido estar dentro de una cancha. Estoy seguro que el año que viene voy a seguir, buscando un equipo en el que me sienta más protagonista, sumar esos minutos y a medida que transcurre ese año ir viendo para qué estoy e ir viendo como me voy sintiendo desde lo físico, desde las ganas, desde las metas, desde los objetivos e ir decidiendo ahí. Y después, por cumplir.. a ver, tuve la suerte de haber ganado muchos títulos y todos los clubes donde estuve haber ganado algún título, ser campeón del mundo fue lo máximo, también salir campeón de América, haber ganado un torneo en Brasil, otro en Kuwait, salir campeón de las eliminatorias previo al mundial 2012. Tuve la suerte de haber ganado mucho, pero siempre que entro a la cancha quiero seguir ganando, siempre que juego un torneo quiero ganar y cada vez que juego una fase de mano a mano igual. Eso es lo que hoy me mantiene vivo. Desde eso, cada partido, cada torneo y cada cosa que vamos a jugar, quiero seguir ganando, no me conformo con lo que ya hicimos.

  • Y en ese sentido decís: Yo me voy a retirar del futsal o que el futsal me retire, en su momento? Porque hay algunos jugadores que se retiran, se arrepienten y vuelven a jugar.

yo creo que va a ser un mutuo acuerdo entre ambas partes. En el momento que yo siento que no estoy dando el cien, y que no puedo competir con chicos de 20 años y que por ahí a nivel de ganas o rendimiento no estoy, entre los dos nos vamos a dar cuenta y vamos a ponernos de acuerdo en poner punto final a esta etapa de jugador para pasar a una etapa, linda también, que va a ser la de entrenador y estar a cargo de un equipo, eso seguro.

  • ¿Te ves en un futuro combinando la tarea de entrenador con la de la expansión del centro de entrenamiento?

– Sí, me veo en eso. Me veo mucho con el centro y a la vez trabajando con un club…

  • ¿Boca?

– Ojalá, ojalá sea Boca. Es un club que lo mismo que te demanda como jugador te demanda como entrenador. Es una cuestión de capacitarse, de estar bien, de estar preparados y afrontar los desafíos, pero sí me veo dirigiendo un equipo.

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