“Garcé, traé alfajores”, rezó una de las banderas más simbólicas del fútbol argentino antes de que la Selección nacional vaya a Sudáfrica a disputar el Mundial 2010 por la presencia poca esperada de Ariel Garcé en la convocatoria de Diego Maradona.

“Yo estaba viviendo un gran momento, no podía creer que iba a viajar y cumplir uno de mis sueños. Uno de los masajistas me cargaba siempre, traé chorizos de Tandil o traé alfajores me decía y después pasó lo de la bandera en el estadio. En ese momento, cuando estábamos cantando el himno vi la bandera pero no entendí. Después me di cuenta y fue muy ocurrente, estuvo muy bueno, realmente fue chistoso”, reveló Garcé sobre lo que vivió esa previa a la Copa del Mundo.

Además, agregó: “No había nada que opaque el momento que estaba viviendo de ir a un Mundial con 30 años, llevar a amigos, mi vieja, mis tíos, fue hermoso vivir eso. Estaba en mi casa, me llama una mujer, me pasa… Empecé como a temblar, a transpirar… Si me va a decir que no estoy, no me va a llamar. Y me dice ‘sos uno de mis 23 gladiadores”.

Finalmente, el Chino cerró el diálogo con TyC Sports con una anécdota con una de las hijas del Diego: “Decían que Gianinna dormía con la camiseta mía y para el padre, de Boca, que la hija duerma con una camiseta de River… Era fuerte. Le gustaba mi forma de jugar, como que yo era un poco su imagen de jugador. Le mandaba mis camiseta de River a través de Claudia y una vez me llevaron como de sorpresa cuando cumplía 13 años. Me vio y se puso a llorar”.

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