Dos caras opuestas. Boca consiguió la victoria ante Banfield, por la mínima. River, todo lo contrario. Pero la similitud, es que ambos equipos sufrieron una expulsión, y por ende, no podrán jugar el superclásico del domingo próximo, en Nuñez. Agustín Almendra fue expulsado en el equipo de La Ribera, mientras que Javier Pinola, fue echado en el conjunto Millonario, de forma polémica.

En vísperas de lo que será un nuevo superclásico del futbol argentino, ambos equipos tendrán que afrontar sus respectivos cruces coperos, donde intentarán sellar su pase a las semifinales de la Copa Libertadores. ¿El asterisco que más suena fuerte? Si logran clasificar, se volverán a enfrentar. Claro, como el año pasado, pero esta vez, una instancia antes.

Y la frutilla que endulza el postre, es que tanto River como Boca, sacaron una muy buena ventaja en el partido de ida. El Xeneize noqueó a una débil Liga de Quito por 3-0, en los 2850 metros de altitud de la capital ecuatoriana. Por su parte, River hizo lo suyo y sacó un cómodo 2-0 en el Monumental, ante un Cerro Porteño que nunca inquietó el arco de Franco Armani.

Un escenario que seguramente estará lleno de nostalgia y de cargadas, pero también, de revancha. Claro, sería una utopía que Boca y River no se enfrenten en semifinales después de las grandes ventajas que obtuvieron en el primer chico, teniendo en cuenta las debilidades de sus rivales.

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