Desde la llegada de Gustavo Alfaro, Boca encontró solidez defensiva. Luego de tantos recambios entre Junior Alonso y Carlos Izquierdoz, sumadas las partidas de Lisandro Magallán y Leonardo Balerdi, Lisandro López fue una carta fundamental para Lechuga en el plantel defensivo.

Tales fueron las actuaciones del defensor que obligaron a Boca que compre una parte del pase equivalente a 4 millones de dólares al Benfica de Portugal, club que era dueño del pase y del que era proveniente el préstamo hasta que termine el año de López.

El defensor no solo fue confianza defensiva, ya que también es uno de los goleadores de la era Alfaro al convertir 4 goles al cabo de 19 partidos jugados bajo el mando de Lechuga, quien hizo de la defensa una virtud en el Xeneize.

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