Es difícil ver a un jugador de fútbol sin la camiseta del equipo que representa, sacarlo de ese rol. Entender que si hay errores, tal vez el motivo sea personal. El fútbol es tan dinámico, la gente ansiosa, los resultados te ponen en presiones constantes, pero es importante frenar la pelota y ver más allá.

Silvio Romero es uno de los jugadores de Independiente que más presión tiene. En un equipo que tiene su falencia en el gol, el principal apuntado es el delantero, pero en este caso, quien ocupa esa posición tiene una lucha más allá del fútbol, la más importante de su vida.

Su hijo Mateo, de tres años, tiene encefalopatía crónica, una lesión neuronal que adquirió luego del parto y genera retrasos madurativos y motrices. Se supo que pidió permiso al club para ausentarse el día que el pequeño fue sometido a una intervención quirúrgica para poder volver a caminar y en diálogo con Olé, abrió su corazón y habló sobre el presente que está viviendo.

Romero: “La gente me da apoyo incondicional”

“Lo de la gente me conmovió. No sólo me bancaron los hinchas del Rojo, sino también de otros equipos. Todos se manifestaron en distintos lugares y estamos eternamente agradecidos”, comenzó diciendo Romero y agregó: “Esto te hace notar que hay otras cosas además de que la pelota entre en un arco. La vida no es una pelota. Uno en la vida tiene prioridades como persona. Por suerte la gente lo ha entendido muy bien y me ha dado una muestra de apoyo incondicional. Eso me dejó muy tranquilo y sé que siempre voy a estar en deuda porque recibí muestras de cariño que jamás podré devolver”.

Profundizando en esta experiencia que le toca vivir, contó: “Antes del partido contra Patronato hablé con el cuerpo técnico y ellos me entendieron. Hay cosas que van más allá de lo deportivo, de si la pelota entra o no, de si el defensor cierra bien o el arquero está bien ubicado. Estos hechos son una especie de barrera que te demuestra de qué lado están las cosas realmente importantes de la vida. Le agradezco al entrenador, que me dio la posibilidad de enfocarme en la recuperación de Mateo por unos días. Él me necesitaba y yo sentía que precisaba a la familia. Tuve la posibilidad de conversar con Sebastian (Beccacece) y me dio su punto de vista. Dijo que me iba a ser difícil enfocarme en el partido por todo lo que me estaba pasando. Creo que tomamos una decisión correcta pensando en el grupo y en el cuidado personal”.

Romero: “Mi hijo me da lecciones todos los días”

Se sabe que ante experiencias de esta magnitud, el ser humano crece como persona y Romero no fue la excepción: “Mi hijo me enseña más que yo a él. Me da lecciones todos los días desde el minuto en que nació. Todo el tiempo nos está dejando una enseñanza y eso es realmente muy gratificante”.

Por último, el delantero aseguró que más allá de cualquier problema que se pueda tener, los niños son felices y es algo a imitar: “Verlo feliz es una motivación muy grande. Los chicos no tienen límites y dan todo. Te contagian esas ganas de vivir, de salir adelante, de dar pelea. Hay que tratar de aprender de eso y usarlo como ejemplo. Ellos siempre tienen una sonrisa para regalarte y dan el 100 por ciento pase lo que pase. Eso conmueve hasta a los más duros”.

 

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