El 2019 ha sido un año de cambios para el formato de la Copa Libertadores. Por primera vez en mucho tiempo, la final de esta edición será en una sede única: Santiago de Chile. Al menos esto era lo que se había pactado con mucho tiempo de anticipación para no despertar suspicacias tal como se hace en Europa.

Pero el clima en el país trasandino hoy está complicado. A causa de los problemas sociales vividos hoy en Chile y las protestas del pueblo basadas en el modelo económico y el aumento en las tarifas, desde Conmebol comienzan a dudar. La fuerte presencia militar en las calles, habilitadas por el Estado para garantizarel control de la seguridad pública” hacen que el clima este caldeado y la gente que planeaba viajar para ver la final dude.

El campeonato local chileno ya se ha visto afectado por esto. Este fin de semana se suspendió la jornada del torneo que incluso podía consagrar a la Universidad Católica. Por estas razones, varios dirigentes de la confederación sudamericana imponen sus dudas sobre la sede y analizarán en los próximos días la situación.

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