Leo no tuvo piedad. Un poco de enojo, bronca, impotencia, lo hicieron hablar. Argentina había sido claramente perjudicada en las semifinales de la Copa América de Brasil ante los locales, y con Chile se la “hicieron cobrar”. Es que el rosarino había dicho en zona mixta que los dirigentes verdeamarelos “manejan todo” en los escritorios de la Conmebol. Y ante los trasandinos, cuando el partido estaba tranquilo y el combinado nacional jugaba uno de sus mejores encuentros en el torneo, un choque con Gary Medel provocó una inusitada tarjeta roja para ambos. Ahí Messi explotó. Corrupción, ausencia en la premiación y, a posteriori, sanción.

La organización madre del fútbol sudamericano no la dejó pasar y, de oficio, suspendió al mejor jugador del mundo por un partido en Eliminatorias y tres meses en duelos oficiales, contando amistosos. Ese castigo debería finalizar en noviembre, mes en el que Argentina disputará dos partidos en el contexto de la Fecha FIFA. Pero antes, en octubre, el jugador del Barcelona estará muy cerca de la Selección. Ocurre que la Albiceleste se verá las caras con Alemania y Ecuador en España, por lo que Leo no debería trasladarse para jugar. La AFA fue rápida y apeló el recurso para que Messi participe de ambos duelos.

Sin embargo, en vistas a aquellos juegos, en los que Argentina jugará ante los europeos el 9 y contra los americanos el 13, Conmebol fue tajante y dijo que no. El Tribunal de Apelaciones desestimó el recurso de la entidad que organiza el fútbol argentino, y el rosarino recién podría retornar al seleccionado el próximo mes. De todos modos, el delantero no hubiera podido ser parte de la convocatoria debido a su lesión en el muslo izquierdo, y se rumorea que está implícito un arreglo con Lionel Scaloni para que su vuelta sea recién en 2020.

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