Los que viven un sueño se visten hoy de azul y blanco. Muchos de los pibes que lo tienen como ídolo disfrutan de cada entrenamiento, en el que son dirigidos por el mejor jugador de la historia. Así, casos repetidos e incontables de futbolistas que lo tuvieron al Diego dando órdenes se reproducen ahora que el 10 es el entrenador de Gimnasia y Esgrima de La Plata, que tiene una misión imposible: salvarse del descenso a más de diez puntos del último equipo que se salva.

Maradona sabe lo que es sufrir. También disfrutar, como en aquella época en la que fue amo y señor en la Copa del Mundo de 1986 y le clavó ese histórico gol a los ingleses. El ex Sevilla, sin embargo, no tuvo la mejor experiencia en el seleccionado con el buzo de DT. Cuartos de final en 2010, 0-4 ante Alemania y adiós. Hace muy poco, cuando Colón logró clasificar a la final de la Copa Sudamericana, se recordó la citación de Diego al Pulga Rodríguez, la figura estelar del Sabalero.

Es que el ídolo del Napoli dejó un legado un tanto bizarro: 108 convocados entre amistosos -de Selección local y completa- y competiciones oficiales. El primer partido de Maradona fue ante Escocia, con victoria 1-0 en 2008. En aquel encuentro jugó Lucho González, hoy en el Athletico Paranaense de Brasil, y recordó una anécdota del entrenamiento que presentaba al 10 con los futbolistas: “Iba a llegar allá con el tatuaje del entrenador. A mí me gusta entrenar con soquetes, pero dije ‘voy a usar unas medias largas para que no me vea’. Lavezzi también lo tenía tatuado, pero en la espalda, y era más fácil que no lo vea”. El ex River debió taparse la estampa de Maradona que llevaba en su pierna, pero la admiración no languideció.

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