“Hay que pensar en las nenas que son el futuro de la Selección”

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Entrevista a Virginia Gomez

  • ¿Cómo empezó tu interés en el fútbol ya sea femenino o, como vos arrancaste, que tengo entendido fue con tus hermanos? Me gustaría que vayas a esos recuerdos de los primeros años de tu infancia.

– Comencé más que nada porque acá tengo a mis cinco hermanos varones antes que yo. Ellos jugaban con mi viejo y con mis compañeros de barrio. La verdad que a mí me costó un montón porque me regalaban muñecas u otras cosas que no me interesaban. A mí me gustaba jugar a la pelota. Me fui formando con los chicos del barrio, mi papá y mis hermanos y recién a los 13 años empecé a jugar con chicas más grandes que yo y después a los 14 vine a un club del barrio. Ahí fue que comencé a jugar con mujeres.

  • ¿Te juntabas, cómo vos me contabas recién, con los amigos de tus hermanos en una plaza y jugabas con ellos?

– Sí, más que nada en la calle porque como no había tantas casas y estaban los campitos acá en el barrio, se armaba una canchita y ahí era donde jugábamos. Y sino en la calle, cortábamos, poníamos piedras en la calle armábamos la canchita.

  • ¿Vos tratabas de contagiar a tus amigas a que vengan a jugar con vos, con tus hermanos y con tus amigos? ¿O no había caso?

– No. De hecho, no tenía tantas amigas, eran más varones con los que estaba siempre. Había dos o tres chicas en el barrio pero eran muy de las muñecas y de su familia, muy aferradas… yo siempre estaba con la pelota y los chicos.

  • ¿Qué te decían de chica? Quizás ahora es más normal que bien de chicas hagan fútbol femenino pero en tu época no era tan normal. Vos tenías que jugar con varones… ¿Qué te decían en la familia, tus amigas, como vivías esos primeros años?

– La verdad que bien. Nunca tuve problema. De hecho los chicos me buscaban para jugar ellos. Yo estaba en casa y por ahí los chicos del barrio venían a buscarme y por ahí mi mamá me retaba porque no me quería dejar cuando era chica jugar con los varones a la pelota. Pero, en fin, yo lloraba, me ponía mal y a la larga hablaba con mi papá y me decía: “Andá, andá a jugar”. Y yo iba. Era lo que más me hacía feliz, así que la verdad no tenía problemas porque como te digo, los chicos me buscaban en casa para jugar.

  • ¿En esos primeros años te propusiste ser futbolista profesional?

-No. Lo hacía por puro amor porque me divertía. Solo por eso, no lo hacía pensando en nada. Me gustaba en ese momento.

  • ¿Cómo fue tu infancia? ¿Cómo estaban económicamente, a nivel social?

– Vengo de una familia muy humilde. En su momento éramos seis conmigo, más mis viejos ocho, todavía no venían mis hermanas. Mi viejo trabajaba solamente él y trataba de mantenernos a todos, por ahí no podíamos darnos el lujo de comer asado, de comer milanesas, siempre comprábamos lo más barato que se conseguía y que alcance para todos. Nunca nos faltó para comer, gracias a Dios. Pero nunca tuvimos, por ejemplo, cosas de marca, nada de chicos. Hoy ves muchas criaturas que tienen zapatillas Nike, Adidas. Pero antes no, mi papá iba y compraba zapatillas para todos, económicas.

Así fue mi infancia, trabajé con mi mamá, iba al mercado de concentración a buscar verduras, juntaba verduras y vendíamos lo que podíamos en bolsones y después traíamos para casa para ayudar un poco a mi viejo. Vendí también chatarra, cartón… todo eso hice de chica. Mis hermanas no lo hicieron porque ya fuimos mejorando obviamente, pero hasta mí llegó eso de tener que hacerlo. Pero no es algo que no me haya gustado ni nada, en su momento me gustaba hacerlo porque iba con mi mamá, las dos juntas.

  • ¿Fueron muchos años hasta que lograron estabilizarse?

– Sí, fueron muchos años hasta que de grandes logramos estabilizarnos en la familia. De hecho, la casa de mis viejos tiene cerámicos recién hace dos años, o tres. No hace mucho. Nunca fuimos una familia de lujo, pero estuvimos bien, para comer nunca nos faltó.

  • De todas maneras el fútbol siempre estuvo. Vos llegaste a los 13 años a un club para jugar con chicas…

– Sí, ahí empecé a jugar de 11. En un club de mi barrio. Y ahí fue que a los 14, ya para los 15, que me vio Juan Carlos Borrello (actual director técnico del seleccionado nacional femenino) para la sub 17. Y de ahí empecé a tener mi propia plata porque pagaban el viático mínimo en la selección y con eso yo me podía comprar en ese momento ropa y lo que quería. Lo que me gustaba me lo podía comprar así. Ahí yo empecé a hacerme un poco más sola, digamos.

  • Hasta que en un momento vas a Rosario Central. ¿Antes está la rotura de ligamentos y meñiscos?

– Sí, eso me pasó… hice el sub 17, llegó a la sub 20. Cuando juego el mundial con la sub 20, vuelvo y ahí me rompo ligamento y meñisco. De ahí, bueno, tardé en operarme. Pasó año y pico. En ese momento seguí jugando igual con la rodilla rota, cuando se me volvía a ir la rodilla en cada partido tenía que dejar una semana, dos hasta que volvía y así. En ese momento subí mucho de peso, ya casi dejé de jugar y me dediqué a trabajar. Me estabilicé yo también, sola, para tener mis propias cosas. Y recién hace casi tres años que volví a Central, ya de grande. En realidad en Central yo jugaba futsal antes.

  • Entre que tuviste que trabajar, no estabas jugando porque te tenías que operar, en algún momento ¿Pasó por tu cabeza decir: hasta acá dejó la selección, el fútbol y voy por otro lado?

– Sí. De hecho, como no operaban (la cobertura médica no lo permitía) ya ahí pensé en dejar un poco, tratar de que me operen y estar bien. Después avanzar más con el colegio, poder terminarlo, tenía un trabajo… me dediqué a otra cosa, otra vida hice. Ya lo físico y eso había dejado un poco. Después tres o cuatro años más adelante empecé a jugar un fútbol 7 y ahí fue que recién volví, ya te digo, hace tres años que fui a central a jugar futsal con una amiga. Fui, empecé a bajar de peso y después Carlos (Borrello) volvió a la Selección y quería que vuelva a la mayor entonces me pedía que esté en un club jugando de 11. Yo me pasé a 11 (en Rosario Central). Desde ahí comenzó un momento la verdad muy bueno. En su momento estaba Roxana Gómez como DT. En el momento que estuvo ella fue mi mejor momento me parece.

  • ¿Cuando se da tu debut en la selección argentina mayor, qué sentiste en ese momento?

Una felicidad enorme porque era lo que estaba buscando y lo que quería. Imaginate que volvía a jugar 11 después de tantos años y la verdad tenía muchas ganas de volver a la Selección. Que se me dé para mí fue una felicidad enorme.

  • Después llega el Mundial, también me imagino una alegría inmensa.

– Entrené un montón, me cuidé un montón para poder estar y gracias a Dios estuve que era lo que quería. La verdad que fue increíble, hice un esfuerzo enorme por llegar al Mundial y después me di cuenta, estando en el Mundial, que valió la pena. Estando allá por ahí no nos dábamos cuenta del revuelo que había acá. Sí me contaban familiares y amigos que seguían un montón y por ahí no me daba cuenta en el momento. Estaba en un momento muy bueno y cuando volvimos la verdad que fue terrible todo lo que pasó acá, lo que vivimos… fue algo único. Ahí nos dimos cuenta que cambiaron muchas cosas y estoy feliz de haber sido parte de ese momento y de ese cambio que se produjo gracias a lo que nosotras hicimos allá.

  • Quizás fueron con una mentalidad de ir a disfrutarlo, ir a jugarlo y obviamente mostrar una buena cara. Pero a medida que pasaron los partidos y sobre todo en el último que estuvieron muy cerca de tener una chance de pasar de ronda, hacer historia. ¿Les fue moldeando la mentalidad para decir vayamos por un poquito más?

– Sí, obviamente que sí. Preparamos el primer partido en el Mundial y empatamos con Japón dijimos: “bueno, dale que está para un poco más”. Porque si pudimos empatarle a Japón soñábamos, teníamos fe y obviamente que cambió nuestra mentalidad. No es lo mismo empezar el Mundial perdiendo, no sé 5 a 0 contra una potencia como sabíamos que era Japón. Haber terminado en empate para nosotros la verdad que era increíble. Fue una felicidad enorme y obviamente que nos daba más fuerza que podíamos un poco más. Después perder por 1 a 0 el segundo partido contra las chicas de Inglaterra… después el 3 a 3 contra Escocia. Se dio un Mundial para mí increíble. Para el momento, para mí el mejor. La verdad que a nosotras nos hizo muy bien y nos daba fuerza para pensar que estábamos para mucho más

  • Un mes después del Mundial estalló un escándalo dentro de la Selección femenina debido a que Juan Carlos Borrello, el DT, decidió marginar a algunas jugadoras del plantel para los Juegos Panamericanos. Las referentes salieron a cruzar a Borrello aunque luego fue respaldado en el cargo. ¿Me podrás contar un poco de eso?

Lo que te puedo decir es que son cambios que un DT puede hacer. El no tiene la obligación de citar a tal sí y a tal no. Eso ocurre en todos los equipos y selecciones. Te puedo decir que el grupo está muy bien, a pesar del escándalo. Uno tiene que adaptarse, es así. El que elije y decide es él, no somos nosotras. Nosotras nos citan vamos, entrenamos y dejamos todo por la camiseta porque es nuestra Selección. Más allá después de lo que pasa, a quién elige a quién no, quién se enoja o lo que fuere, eso está fuera de nosotras porque el que elige es el DT. Si decide así nosotras no podemos ir a decirle “no, tenés que traer a tal y tal” no nos manejamos así.

  • ¿Lo pudiste hablar con alguna de las chicas? ¿Hacérselo entender quizás, o darle tu punto de vista?

– No. De hecho no hablé con ellas. Sí sé que otras compañeras hablaron pero la verdad que yo no tengo esa relación de llamar y hablar en privado porque no las veo tampoco. Tal vez con algunas más allegadas hablaron del tema. Pero yo no.

  • ¿Qué creés que tiene que mejorar la Selección Argentina?

– Hay que seguir creciendo. Hay que pensar en positivo en que tiene que mejorar la Sub 20, Sub 17, Sub 15. Pensar en esas nenas que de ahora en adelante son el futuro de la Selección, más que nada. Hacerlas potenciar, hacerlas crecer. En eso más que nada, seguir creciendo desde abajo para que cuando lleguen a la mayor seamos una buena Selección.

  • ¿Qué cambios ves en el fútbol argentino? Se profesionalizó y además es televisado. ¿Cómo tomás eso?

– Muy bien. El hecho de pensar que entró Central también que éramos un club que hace años estábamos pidiendo para entrar y se dio… estamos ahí. Se vive algo único cada fin de semana, es muy lindo. No lo habíamos vivido nunca, yo en el club y en la ciudad nunca lo había vivido. Estamos contentos porque se nota que está creciendo algo más porque era impensado de que llegue así y ya te digo, todo gracias a lo bueno que se hizo en el Mundial con la Selección que se vio el crecimiento. Gracias a AFA que apoya eso también obviamente. Estamos contentos porque es un crecimiento más del fútbol.

  • ¿Tenes a alguien que admirás más allá del puesto?

– Sí vos me preguntás si me gusta algún jugador, no es porque yo quiera ser parecida ni nada. Me gusta como juega Lo Celso. Después yo tengo una compañera, “Rominita” (Escalada), que juega en Rosario Central que es una jugadora que desde chica soñaba con jugar con ella y hace unos años compartimos plantel. Ella sí que es una gran jugadora y admiro muchísimo. Y después como persona tuve a mi DT Roxana Gómez que fue una gran jugadora y como DT ni hablar. Esas son personas que yo admiro y digo algún día quiero terminar como ellas que vos la ves y siguen creciendo porque son hermosas personas. Te nombro a “Rominita” que es compañera de plantel y Roxana Gómez, mi DT hasta hace un tiempo. Ellas son personas que admiro y que tengo allá arriba en el fútbol.

  • ¿Qué sueño te proponés para cumplir dentro del fútbol y lo que te queda de carrera?

Hacer un buen papel con Central en AFA. Volver a la Selección antes de terminar mi carrera. Y hacer historia como la estamos haciendo. Son momentos únicos que se viven y hacer historia con la Selección es hermoso porque uno queda marcado: su apellido, su persona en un momento único del fútbol. Quiero seguir creciendo y aportar lo que sea para eso

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