Cuando Fernando Gago se desplomó en el Santiago Bernabeú en la final de la Libertadores frente a River, pareció haber presenciado la final de una larga carrera de éxitos en el volante. Afortunadamente, la rotura en el tendón de Aquiles no fue más que Pintita en la cabeza del jugador.

Es por eso que Gago, en cuanto tuvo la posibilidad, aceptó regresar a jugar: “Cuando me lesioné la última vez, mi cabeza estaba en no seguir jugando a la pelota. Creí que era el tiempo de disfrutar otras cosas que me hagan bien a mi”, reveló en un principio.

Aunque también dio a conocer la historia de por qué volvió, algo que hará en Vélez: “Con el correr de los meses no sentí dolor, solo entrené para poder jugar a la pelota con mi hijo. Un día mi hijo me lo pidió y creo que eso fue el detonante más grande en este proceso. Empezar a sentir la sensación de ser jugador. Tres meses entrenando fuerte y fui viendo día a día”.

Por otro lado, Pintita advirtió que su entorno lo toman como ejemplo, aunque determina que ese adjetivo va para sus pares y agregó: “Es la única manera a de seguir viviendo de seguir y seguir. Me puede volver a pasar y no tengo miedo. Lo disfruto así. Es una alegría enorme volver a compartir vestuario con los chicos”.

Finalmente, en la conferencia de presentación con la camiseta velezana, Gago comentó la velocidad con la que se cerró la transacción: “Se solucionó todo muy rápido. Dije que sí, si el entrenador (Gabriel Heinze) lo decidía estaba dispuesto a volver a jugar”.

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