La llegada de Daniele De Rossi a Buenos Aires se retrasó más de la cuenta ya que no puede firmar contrato con Boca hasta que libere uno de los seis cupos de extranjeros -máximo permitido-, pero el volante italiano de 35 años se mantiene en forma en un club del ascenso de la región italiana de Umbría.

El hombre que jugó 17 temporadas en la Roma se lo vio entrenando por su cuenta en la localidad de Acquasparta para llegar en óptimas condiciones a la Argentina, donde el Xeneize lo traería con la firma de un contrato por un año y con opción a rescindir el vínculo en enero próximo. Jugó su último partido oficial el 26 de mayo en la victoria del Giallorosso por 2-1 sobre Parma Calcio 1913 y en el Xeneize ya quieren contar con él para que empiece su adaptación al fútbol argentino.

A pesar que ya está descartada su presencia para la llave de octavos de final de la Copa Libertadores ante Atlético Paranaense, en Boca se ilusionan en contar con su presencia de cara a unos hipotéticos cuartos. Sin embargo, el mánager Nicolás Burdisso trabaja a contrarreloj para liberar uno de los cupos para el italiano. Para lograr esto, hay dos alternativas.

Con la reapertura del Poder Judicial tras la feria, el lateral colombiano Frank Fabra podría recibir en los próximos días la nacionalidad argentina que solicitó el club tras haber cumplido 30 meses de trabajo en el país, el mínimo necesario para contar con este derecho, o la venta de Nahitan Nández al Cagliari de Italia también podría liberar un lugar. Mientras tanto, De Rossi espera en Italia y esta semana podría llegar al país.

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