Choque de argentinos en la Champions League. Por un lado, el Papu Gómez y José Luis Palomino en el Atalanta y, por el otro, Nicolás Otamendi (titular) y Sergio Agüero (suplente) en el Manchester City. El Giusseppe Meazza fue escenario de un encuentro desigual en el grupo C por el enfrentamiento entre el puntero inglés y el último.

El primer tiempo fue un notable dominio del Manchester City. El equipo de Pep Guardiola no le dejó ni media situación de ataque al Atalanta y todo ese tiempo fue de llegada tras llegada. Igualmente, el conjunto inglés no supo aprovechar todas esas oportunidades y solo pudieron concretar en una posibilidad.

El gol fue en el comienzo del partido tras una gran jugada a un toque en el área contraria. Luego de recibir en la zona rival, Gabriel Jesús asistió de taco a Raheem Sterling para pegar la pelota contra el palo izquierdo del arco que cuidó Perluigi Borini.

En el cierre de la primera etapa, el City tuvo la oportunidad de ampliar la diferencia con un penal por mano de Josip Ilicic (cobrado con la ayuda del VAR), pero Gabriel Jesús se decidió a un lugar muy tarde y erró por mucho el tiro hacia el palo derecho del arco.

Antes de que arranque el complemento se dio un cambio que llamó bastante la antención. Guardiola decidió sacar del arco de Ederson para meter al chileno Claudio Bravo, cuando el brasilero no presentó signos de molestias físicas en lo que fue el transcurso de la primera mitad.

Los primeros segundos de Bravo en cancha no fueron los mejores, ya que en su primera llegada en contra sufrió el empate. El Papu Gómez desbordó por la banda izquierda para tirar un centro venenoso al segundo palo para que cabecee en soledad Mario Pasalic.

Una vez que llegaron a la igualdad, el conjunto italiano se asomó más a lo que pudo ser la ventaja que el Manchester, que no pudo emparejar el desgaste hecho en la primera etapa. De esa manera, llegó la expulsión de Bravo, quien vivió unos fatídicos 30 minutos luego del gol y algunas acciones que no generaron seguridad.

El arquero chileno tocó a Ilicic en pleno contrataque cuando el delantero se iba solo contra el arco. Esa falta fue lo que generó la expulsión y obligó a Guardiola meter a un jugador sin oficio de guardameta en el arco, por lo que eligió a Kyle Walker, quien ingresó por Riyad Mahrez y tapó el tiro libre que cometió Bravo.

Pasaron más de 10 minutos y el Atalanta no aprovechó la presencia de lateral derecho en el arco y el empate persistió hasta el final.

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