El muñeco se asombra cuando un hincha de camperón lo frena con respeto en el hall del hotel de Villa Mercedes. Andrés lleva el pantalón arremangado y el fibrón clásico para ejecutar la firma. Esta a solamente un paso de poder concretar una promesa que le demandó más de seis meses.

“Si, claro”, contestó el Muñeco. “Es acá en la pierna”, señala el fanático Millonario de 30 años, que quiere tener el segundo tatoo más importante en su vida, después del que le dedicó a su hija Isabella, de seis años de edad. Y justamente, Gallardo ejecuta la firma.

“¡Levantá la pata que no llego, ja!”, bromea el DT de River. Andrés Ojeda, laburante de La Serenísima, hace equilibrio. Se mantiene en una pierna: su ídolo de River esta por cumplir su deseo. De redecorar ese tatuaje que prometió hacerse luego del hito del 9 de diciembre, de la victoria en la final de las finales en Madrid. “Relajate. En serio. No podés estar así…”. Gallardo calma a Andrés. “De pedo estoy respirando…”, le responde el hincha, llorando. Marcelo toma el fibrón. Hay firma. Por supuesto también hay foto.

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