Pese a que su explosión como futbolista fue cuando se puso la camiseta de Huracán, Ramón Ábila tuvo sus comienzos en el futbol con la camiseta de Instituto de Córdoba, el club de sus amores. Luego de pasar por varios clubes, para finalmente desembocar hoy en Boca, Wanchope tuvo dos buenos pasos con la camiseta de la Gloria, donde es recordado. Allí, en total convirtió 12 goles en 55 partidos.

Quien parece seguir sus pasos, o al menos ya ha dado el primero al ponerse la rojiblanca del equipo cordobés, es Valentín Ábila, el hijo del 9 de boca. El niño de tan solo 5 años ya juega en la escuelita de Instituto y disputó su primer partido contra Sarmiento de Santiago Temple en un amistoso por el festejo del día del niño.

El pequeño Wanchope, como tantos otros hijos de futbolistas, aspira a llegar a ser como su padre. ¿Tendrá los dotes goleadores el centrodelantero Xeneize?

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