Lo que parecía ser un partido tranquilo y pacífico entre River y Godoy Cruz, por los octavos de final de la Copa Argentina, acabó siendo una batalla campal. Pero no por lo que ocurrió adentro de la cancha, sino por lo que pasó afuera. Ocurre que la Policía, en un operativo para detener a 80 barrabravas que intentaban ingresar al estadio de Lanús, terminó generando un lío innecesario.

Muchos hinchas genuinos, con niños y familia, recibieron golpes por parte de las fuerzas de la ley, y no tenían nada que ver con las detenciones en cuestión. Lamentablemente, no es la primera vez que esto ocurre en partidos y en eventos de toda índole. La represión contó también con balazos y uno de los que los recibió fue el primo de Jonathan Maidana, Gonzalo.

Rápidamente fue trasladado al Hospital Interzonal de aquel municipio y fue operado en la rodilla derecha, zona donde recibió el impacto del proyectil. En Sportia, los padres de Gonzalo opinaron sobre la situación: “Dicen que le tiraron con balas de goma pero ya le hicieron un boquete. Mi hijo tiene la entrada ensangrentada”. Otro que habló anoche es Juan Manuel Lugones, mandamás de la Aprevide: “Si hay algún policía fuera de su labor, vamos a ver las imágenes para ver si se excedieron. Pero siempre que viene River acá, hay quejas”.

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