En el fútbol femenino de San Lorenzo hay un clima trágico por el mal momento que vive una jugadora del plantel. Se trata de Rocío Correa, quien sufrió la muerte de su hermano y, además, volvió a Buenos Aires con un balazo.

Ocurrió en una represión policial sobre la familia Correa durante el cortejo fúnebre del joven de 17 años que murió atropellado mientras iba a caballo. Los oficiales no tuvieron paciencia ante el detenido coche fúnebre por falta de nafta y comenzaron a atacar sin motivo aparente.

“Les trataba de explicar lo que estaba pasando, les hablaba con mucho respeto, pero una mujer policía me pegó con la cachiporra en el brazo. Corríamos y nos seguían haciendo disparos. Hay por lo menos 15 heridos. A un tío mío le pegaron 25 tiros”, explicó la jugadora del Ciclón de 19 años.

Además, agregó en diálogo con La Gaceta: “No teníamos intenciones de provocar nada, solo queríamos ir al cementerio a dejar a mi hermano”.

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