Muchos futbolistas llegaron al profesionalismo a base de mucha humildad y esfuerzo. Cuando el Sporting de Lisboa le dio la oportunidad a Cristiano Ronaldo de demostrar sus condiciones en el club, apenas era un pequeño oriundo de Madeira con poco para ofrecer, pero con un talento descomunal que lo haría convertirse en uno de los mejores del mundo años después.

En declaraciones al programa Good Morning Britain, Cristiano recordó cuando, teniendo 12 años, debió mendigar hamburguesas de un local de comida rápida para poder ingerir algo durante el día: “Recuerdo que había un McDonald’s cerca de la pensión donde pedíamos lo que sobraba y una señora de nombre Edna y otras dos chicas nos daban alguna”.

El delantero portugués, que participó de la entrevista antes del empate 2-2 ante el Atlético de Madrid por la primera fecha de la UEFA Champions League, aseguró que durante mucho tiempo intentó seguir los pasos de aquellas tres señoras sin éxito: “Quiero invitarlas a cenar en Turín o en Lisboa y devolverles lo que hicieron por mí. Nunca lo olvidé”. Todavía quedan jugadores que recuerdan sus orígenes.

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