Argentina cayó frente a España en la final de la Copa del Mundo de Básquet. El equipo de Scariolo superó al de Hernández en ambos costados de la cancha, y de movida se veía que ganar el partido iba a ser muy difícil. Gabriel Deck y Nicolás Laprovittola fueron los mejores de un equipo que extrañó los puntos que habitualmente aportan Luis Scola y Facundo Campazzo, que fueron muy bien marcados por España y lograron aparecer recién sobre el último cuarto. Ricky Rubio, Gasol y Juancho Hernangomez fueron las figuras del campeón del mundo.

El partido comenzó muy difícil para Argentina. España encontraba vías de goleo muy fáciles, sobretodo a través de Rudy Fernández y Juancho Hernangomez. Rubio le ganaba el duelo de bases a Campazzo, que no aparecía, y Scola parecía perdido en la cancha. En un principio, Brussino pareció ser el único a la altura, pero luego debió irse al banco con sus tres faltas personales. Sobre el final del primer cuarto, el equipo de Hernández ganó en energía con el gran ingreso de Deck, y pudo acercarse en el marcador.

España volvió a salir con todo en el segundo período, con un gran aporte de Llull y Willy Hernangomez desde la banca. Lo de Scariolo tomaron la máxima ventaja, poniéndose 31 a 14. Ahí comenzó a aparecer Laprovittola, el mejor argentino del primer tiempo. Nico terminó con 9 puntos y fue clave, junto al aporte de Campazzo en los últimos minutos y las penetraciones de Deck para cerrar la primer mitad a 12 puntos, 31 a 43 y siguiera con chances de revertir la historia. La buena noticia era que Ricky Rubio se iba al descanso con 3 faltas.

El tercer cuarto tuvo dueño: Marc Gasol. El catalán dominó los dos costados de la cancha. Controlaba la pintura y por momentos se abría para dirigir el ataque desde la línea de 3 puntos. España fue muy superior a Argentina en el tercer cuarto, y la diferencia pudo haber sido aún mayor. Nuestra selección se fue 19 abajo de cara al último cuarto, y la remontada parecía imposible. Lo único que mantenía la ilusión Argentina era la actitud del equipo y la ilusión de que el goleo de Campazzo y Scola aparezca sobre el final.

En el último cuarto el equipo salió a presionar, para recortar rápido la diferencia, pero España seguía firme en la defensa y contundente en el ataque. Apariciones de Deck y Lapro traían ilusión, pero seguía siempre lejos en el marcador. El equipo de Hernández pagó muy cara la diferecia que le sacó su rival en el comienzo del partido, porque el trabajo en el segundo tiempo fue muy bueno. Una lástima que no se pudo, pero este equipo tiene con que ilusionarse de cara al futuro. España ha sido un justo campeón del mundo.

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