El volante de River, Jorge Carrascal, habló de la dura infancia que le tocó vivir en Cartagena, en su Colombia natal, recordó que andaba con cuchillos porque “había que defenderse” y aseguró que no tiene presión de jugar en el Millonario porque “presión era jugar en mi barrio”.

El jugador surgido de los potreros de los barrios Alameda la Victoria, San Fernando y Chambacú declaró no entender como un futbolista “puede sentir presión por jugar” porque es lo que a uno le da felicidad y agregó: “Presión era jugar en mi barrio, donde se ponían dos piedritas y hacías los arcos y en los campeonatos contra los otros vecindarios el que perdiera se agarraba a cuchillazos contra el rival. Eso es presión”.

Además, aseguró que vuelve seguido al barrio porque allí tiene a su familia y amigos y, más allá de alguna bronca que había hacía él, eso ya quedó atrás: “Saben quien soy y es un orgullo para mi”. Sin embargo, esos años no fueron para nada fáciles en la vida del colombiano, que destacó lo que hubiera pasado si dejaba el fútbol: “Fue algo complicado. Y cuando era más chico yo también peleaba, andaba con cuchillos. Era un barrio súper humilde, un barrio muy bajo. Había que defenderse. Si yo no hubiera tenido ese apoyo familiar, o el de varias personas que me apoyaron mucho, ahora mismo yo estaría en Cartagena y si no estaría preso estaría por ahí robando”.

En otro tramo de la entrevista concedida a Olé, habló de su estadía en River y dijo que nunca se quiso ir como trascendió en un principio a pesar de no tener continuidad en la Primera División: “Me costó adaptarme, pero lo tomé como un reto, quise trabajar y pelear por un sueño, que es jugar y triunfar acá. Hoy soy feliz en River. Gallardo me da mucha confianza. Y los referentes también: Leo (Ponzio), Javi (Pinola), Enzo (Pérez), el Oso Pratto. Siempre me hablan y me dicen que juegue tranquilo, que ellos se hacen responsables. River es una familia”.

El jugador que vinó a préstamo por un año procedente del Karpaty Lviv de Ucrania tuvo pocos minutos en el primer semestre, pero se fue ganando un lugar en el equipo a base de esfuerzo y buenos rendimientos. Tras jugar 10 minutos ante Argentinos por la Superliga, el entrenador de River lo puso como titular frente a Cruzeiro en Brasil por la Copa Libertadores y fue la figura de aquel encuentro, pero destacó su sorpresa cuando vio su presencia en la planilla: “Cuando escuché mi nombre en la charla técnica me sorprendí. Creo que me sorprendí más yo que toda la gente. Era yo el que iba a jugar, y tenía nervios, claro, pero cuando uno ya está ahí dentro del campo se olvida de todo y ve la pelota y es otro cuento: ahí soy yo mismo”.

En consonancia a esto, destacó el rol de Marcelo Gallardo en este presente: “Lo veo como un padre, lo veo como una gran persona y como un entrenador extraordinario, que sabe cómo se sienten los futbolistas. A mí me enseña mucho. Siempre estuvo ahí diciéndome “vamos, vamos, vamos”, apoyándome. Estoy muy agradecido”.

Además, evitó hablar de la posibilidad de enfrentarse a Boca en las semifinales del certamen continental: “Pensamos primero en Cerro Porteño. Después que sea lo que Dios quiera. Nos enfocamos en eso y no en un clásico que se puede dar más adelante. Yo sueño con seguir mejorando, con ganar muchas copas aquí, y que la gente sienta la misma felicidad de los años pasados”.

Por último, mostró su molestia con el apodo que le pusieron de “Neymar” en su llegada a la institución de Núñez porque “es algo muy exagerado” y concluyó: “Creo que todo futbolista tiene su carrera y quiere tener su propio nombre. No es que lo tome mal, pero no me gusta. Pero bueno. Ojalá algún día a algún jugador lo apoden Carrascal”.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí