Club Atlético Boca Juniors

¡Increíble! El campeón con Boca que tuvo que acudir al psicólogo

Fue una pieza importantísima del Xeneize durante el ciclo de Guillermo Barros Schelotto y reveló por qué tuvo que acudir a un profesional. ¿Qué pasa dentro de Boca?
sábado, 10 de octubre de 2020 · 10:20

Desde el momento en que se puso la azul y oro, se transformó en un referente del plantel. Su temperamento, su calidad y sus grandes actuaciones a lo largo de su trayectoria, lo catapultaron a ser una de las cabezas que había que venerar en el triunfo y de enviar a la guillotina tras una derrota.

Pablo Pérez arribó al Xeneize en 2015, tras vestir la camiseta de Málaga en España y, rápidamente, se metió en el corazón del hincha de Boca. Garra, corazón y 'matarse' por el equipo fueron los condimentos perfectos para que el mediocampista entre en la filosofía boquense.

Después de pasar por Independiente, el mediocampista regresó a Newell's, el club de sus amores. Y, en diálogo con Infobae, recordó su etapa en Brandsen 805, donde fue constantemente nombrado por la sumatoria de amonestaciones: “Mi cantidad de amarillas se hizo muy popular en Boca. Pero toda mi vida fue así. Antes de llegar a Boca tenía millones de amarillas. Es mi forma de jugar. No me permito ir a una pelota despacio. Sí me cuido de la tarjeta roja. Pero siempre me gustó ir al límite. Ser agresivo en la recuperación. Y a la hora de jugar, bajar un cambio y leer el partido”, reveló Pérez.

A pesar de su forma de jugar, describió lo que es pasar por el club de La Ribera y por qué jugaba de tal forma, que generaba una posible amonestación: “Lo que pasa es que Boca es muy fuerte. Cuando te ponen la chapa de algo es muy difícil sacártela. Igual yo sólo debía rendir domingo a domingo. Boca es eso. No me permitía pensar en una amarilla y renunciar a mi forma de jugar”, aseguró.

Pablo Pérez confesó que tuvo que acudir al psicólogo en su paso por Boca

Fiel a sus ideales, el mediocampista que siempre fue de raspar en cada pelota que le tocaba disputar, también se ha ganado varias amonestaciones y expulsiones por no medir sus palabras: “Busqué cambiar la amarilla tonta por la amarilla que valiera la pena para el equipo. Algunos jugadores después tienen margen porque a la hora de pelear les sacan pocas tarjetas. Y cuando me sacaban una amarilla tonta se hacía un mundo. Resulta que en Unión de Santa Fe tuve la misma cantidad de amarillas. En España. En Emelec. En Newell’s… Pero no se hablaba como en Boca. Me pusieron esa chapa. Igual no me molestaba. Al fin de cuentas, vienen conmigo”, confesó. 

A pesar de que se crea que Pérez es un jugador problemático y que su manera de jugar era imposible de corregir, él buscó la manera de solucionar su acumulación de tarjetas: “Más allá de que todos me criticaban, nunca pensé en cambiar. Yo juego así de chico. Lo traté muchas veces con psicólogos. Llegué a la conclusión de que era parte de mí. Y cambiar una forma de ser es difícil. Si bien se pueden corregir errores, por supuesto. Lo traté desde que llegué a Boca, porque se empezó a hablar mucho de eso. Tenía un psicólogo en el club. Siempre lo charlaba. Pero era algo que venía conmigo”, expresó. Y completó: “Al llegar me dije ‘Ahora en Boca me van a permitir una patada más’. No me permitieron nada… Apenas hacía una falta, tarjeta. Me sacaban rápido la amarilla porque sabían que ahí me tranquilizaba. Decían ‘Vamos a sacarle la amarilla que ahí baja un poco de revoluciones’".

 

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