El domingo comenzó bastante intenso para el equipo de Lionel Scaloni. En una mañana soleada y calurosa, el equipo nacional llevó a cabo un pequeño entrenamiento a puertas cerradas, en el predio de Fluminense. Tras los trabajos físicos y con pelota realizados, la delegación argentina almorzó en el hotel y rápidamente se subió a un vuelo chárter para despedirse de Río de Janeiro. Claro, la idea es volver, si logran superar el obstáculo de Belo Horizonte.

Tras llegar al aeropuerto de la ciudad donde jugara el superclásico de las américas, el equipo se hospedó en el hotel Radisson Blu. Allí, sorpresivamente, los esperaba un personal de la Conmebol para efectuar un control antidoping, al cual los jugadores tuvieron que someterse.

Por otro lado, Brasil, el favorito para llevarse el pase al Maracaná el 7 de julio, ya comenzó a reconocer el campo del juego del Mineirao, donde sufrió la humillante goleada ante Alemania en 2014, en su propia copa del mundo. Tite, está muy preocupado por el estado del campo de juego. Además, tiene también en su cabeza el desafío de intentar parar a Lionel Messi.

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