Boca y River viven días de tensión a cinco días del partido de ida por las semifinales de la Copa Libertadores, que se disputará en el Monumental. Para sumarle presión al asunto, emisarios de Conmebol irrumpieron en los entrenamientos de ambos equipos para exigir a los jugadores que se realicen un control antidopaje.

Este procedimiento es habitual en instancias decisivas de la Copa Libertadores. Lo mismo ocurrió el año pasado, días antes de que River y Boca disputen el segundo partido de la final, que luego debió disputarse en Madrid. En aquella ocasión, no hubo imprevistos y ningún jugador dio positivo en sustancias prohibidas.

El antecedente más cercano de doping positivo que concierne a estos dos equipos, ocurrió en River, cuando la Conmebol sancionó a Camilo Mayada y Lucas Martínez Quarta por haber consumido un diurético. En aquella oportunidad, se sospechaba que más jugadores habían dado positivo en el control, pero nada de eso se confirmó.

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