Juan Román Riquelme fue, para muchos “el último 10”. El que daba la pausa necesaria cuando el partido estaba picante, el que generaba el fútbol que el equipo necesitaba, aquel que le daba el toque de calidad. Por eso, tiene admiradores alrededor del mundo. Un desequilibrante, al mismo tiempo, comienza a desarrollarse en el fútbol argentino. Ese es Thiago Almada, que cuenta cada vez más en el esquema de Gabriel Heinze -sobre todo en los minutos finales de los encuentros- y que emerge como una de las promesas del país.

Fanático de Juan Román, el pibe de 18 años recibió la invitación del ex Boca y Villarreal para comer un asado el martes de la semana pasada, previo al juego que Vélez tenía por Superliga ante Independiente. Parece que la reunión con el campeón de la Copa Libertadores 2007 le trajo suerte: convirtió un gol ante los Diablos Rojos y, aún jugando pocos minutos, fue una de las figuras.

“Tuve la suerte de comer un asado con él, de escucharlo sobre todo lo que hacía entrenando y jugando, la verdad que era un fenómeno. Después de la nota con TyC Sports me mandó un mensaje diciendo que era él y me invitó a comer a la casa el martes”, comentó el chico, que viene de Fuerte Apache.

En una entrevista con Paso a Paso, completó: “No creía que era él. ‘¿Qué va a ser Román?’, pensaba yo. Pero sí, era él. Mira bastante fútbol y me dio sus opiniones, pero me las guardo para mí” ¡Un lujo!

 

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