Un lunes triste sufre el fútbol argentino, ya que a los 62 años José Luis Brown falleció, después de luchar contra una dura y larga enfermedad. A causa del Mal del Alzheimer, que los últimos meses le produjo no reconocer a sus seres queridos, el Tata dejó de darle pelea.

Los restos del campeón del mundo en México ’86 con la Selección Argentina, serán despedidos desde este martes en la sede de Estudiantes de La Plata. Justamente su segunda casa, en el que también gritó campeón en el 1982 y 1983.

Sin dudas quedará en la historia grande del fútbol argentino. No sólo por el título del ’86, sino por lo que representó para él el manto sagrado Albiceleste. Más allá de haber jugado esa final, ante Alemania, con una luxación de hombro, en la que decidió romper una parte de la camiseta para apoyar la mano, el Tata Brown antes de firmar un contrato con alguna institución exigía una cláusula en la que le aseguraban que sería cedido ante cualquier convocatoria del entrenador.

Además del Pincha, como jugador supo vestir las camisetas de Deportivo Español, Boca y Racing en la Argentina, Atlético Nacional de Colombia, Brest de Francia y Murcia de España. A su vez como entrenador, junto con Nery Pumpido, dirigió a Los Andes. Asimismo los dos acompañaron a Carlos Bilardo en su ciclo por el Xeneize en 1996. Después con el Negro Enrique conducieron en Almagro.

Al igual que en su etapa como jugador, también supo ser parte de la Selección Argentina acompañando al Checho Batista y ganar la medalla de oro olímpica con la Selección Sub 23 en Pekin 2008. Y tuvo una chance en la Sub 17 de Argentina.

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