Pasan las horas, los minutos, los segundos y todavía no puedo creer el partido que perdió Argentina. Entre la mala fortuna de los palos y, como se diría en la jerga futbolística, el choreo del VAR, sigo masticando broca. Impotencia porque no se merecía caer con la imagen que dejaron estos pibes junto con Lionel Messi. Que además, con un puñado de encuentros en la Albiceleste, ocultaron el mal manejo dirigencial que tiene la AFA.

Nadie iba a imaginar en la previa, y mucho menos post derrora ante Colombia por la primera fecha de esta Copa América, que íbamos a llegar hasta la semifinal cayendo de pie ante Brasil, el gran candidato. Como muchas veces lo decimos en el rugby con Los Pumas, termina siendo una derrota digna. Pero no se confundan, no porque se esté haciendo bien las cosas, sino todo lo contrario. La dirigencia no se pone los pantalones seriamente y se encamina atrás de un proyecto claro -porque no estaría Lionel Scaloni al frente de una Selección del calibre de la Argentina- estos jugadores demostraron amor por la camiseta.

¿Hace cuanto deseábamos tener un equipo como lo es Uruguay? En mí caso, hace mucho. No porque sean el mejor Barcelona de Pep Guardiola, sino porque suplieron esa falta de juego con compromiso hacía la camiseta que representan. Justamente deja esto el pasar del equipo nacional en esta competencia. Sin tener una idea de juego clara y con un técnico falto de experiencia, que se chocó con el sueño que todo entrenador desea, los jugadores mostraron compromiso, humildad, carácter y sacrificio para ir a cada pelota como si fuera la última. Así como un trabajador se rompe el alma para llegar a fin de mes, sacando la diferencia obvia, los Lautaro Martínez, los Rodrigo De Paul, los Leandro Paredes, hasta los Sergio Agüero y podemos ir nombre por nombre, se calzaron el overol para pelarse el lomo en cada pelota como si fuese la última e intentar alcanzar una final, que nunca pensamos e imaginamos que estaba tan cerca.

Como el fútbol es uno de los deportes más hermosos que hay, más allá de haber superado a la Verdeamarela y de ponerla incómoda ante su gente en Belo Horizonte, la Albiceleste perdió por 2 a 0 con apenas un puñado de aproximaciones. Pero a pesar del resultado, Argentina tiene que quedarse con las cosas positivas para encarar el futuro. Si bien no habrá jugadores de élite como Leo Messi y el Kun Agüero, el próximo entrenador, alguien con experiencia y jerarquía para el puesto -espero- sabe que hay material para trabajar una idea de juego clara, ya que compromiso y amor por la camiseta habrá.

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