A menos de 15 días que Eduardo Salvio haya declarado que regresar a la Argentina “nunca fue un objetivo”, el jugador aceptó la oferta de Boca para ser el segundo refuerzo del Xeneize en las próximas horas y se irá del Benfica del Portugal, club donde ya conocen la postura del jugador, en gran parte por la presión familiar de tenerlo de vuelta en el país. Ambos clubes deben empezar a negociar su pase, pero el futbolista llegaría a préstamo, aunque falta definir si será por un año o un semestre.

El jugador se encuentra en la Argentina de vacaciones y tuvo a dos personas de su entorno que lo convencieron de pegar la vuelta como su esposa Magalí Aravena, quien había expresado hace pocos días que no estaba en los planes de la familia regresar, y su padre de mismo nombre que él. “Todos tratamos de convencerlo de que se viniera, somos una familia re bostera, pero sin dudas los que más hicieron para se diera esto fueron mi marido y la esposa de mi hijo”, declaró su madre para Olé.

Habida cuenta del fanatismo en su familia por la Azul y Oro, el jugador volverá de Europa en su plenitud con tan solo 28 años para jugar en La Bombonera, estadio donde su familia sueña que juegue. Con su llegada, Gustavo Alfaro tendrá a un jugador que puede desempeñarse por toda la banda derecha, aunque su mejor versión se ve de mitad de cancha para adelante. En Portugal, ya dan por hecho su pase al club de La Ribera y, de ahora en más, solo resta que ambos clubes se pongan de acuerdo en sus pretensiones.

Esto último no haría caer el pase porque ya faltan definir detalles de la operación junto al nuevo contrato que tendrá Salvio y nada trabará su llegada al club. Será el segundo refuerzo de la institución detrás de Alexis McAllister y llegaría en calidad de préstamo, pero resta definir si será por un semestre o un año, esta última opción sería la más lógica en Boca.

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