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Regalan penales en Liniers

Vélez, con un infantil penal de Benítez y otro que sólo vio el árbitro, venció por 2-1 a Tigre, por la vigésima cuarta fecha del torneo local, en el Amalfitani.

Por Enzo Beron

Vélez, que necesitaba tomar una bocanada de aire, recibió a Tigre, que está tranquilo pero mira de reojo los promedios, por la vigésima cuarta fecha del torneo doméstico, en el José Amalfitani. La escuadra local entró en otra mala racha y recibió un duro golpe de Belgrano la fecha anterior, mientras que la visita viene de conseguir tres puntos importantísimos en Córdoba, ante Talleres.

 

Los primeros minutos del encuentro no fueron claros. Vélez sentía la presión de no dejar más puntos en el camino, tenía miedo al error y no quería sufrir otra derrota, mientas que su rival con la paz de la condición de visitante y fiel al estilo que demostró en los últimos encuentros, entregó la pelota y confió en la postura de su defensa para recuperar y apostar a la contra. El Fortín intentaba tomar las riendas del encuentro, pero en el amanecer del encuentro caía un soldado: Burrito Martínez se retiraría por lesión y la tensión crecería. A pesar de tener la pelota, gracias al manejo de Desábato y los intentos individuales de Zabala y Delgadillo por los costados, la pelota le llegaba poco a Pavone, que solo tendría una situación, en consecuencia a una mala salida de Javi García.

 

El Matador de Victoria iba al ataque, con una buena salida desde abajo cuando que fue el punto a resaltar, pero aún así tenía el mismo conflicto que su rival: no forzaban la profundidad, ¿producto? Cero peligro. El hilo conductor era el mismo del mecanismo de juego de los dos planteles era el mismo, pero ahora con el condimento –pisando los 25- los choques comenzaban a trabar el juego. Esto beneficio a los dirigidos por Sava. Ahora además de resaltar la salida a toques desde el fondo, se suma los peligros de las pelotas paradas bien organizadas que buscaban ablandar el arco de Aguerre. En el momento que el partido se inclinaba de a poco para los visitantes, la defensa comete un error caro en un ataque de los de blanco y Benítez le comete penal a Cáseres, que convertirían en ventaja. Error caro y duro para Tigre. El dueño de casa se acomodó con el gol: se plantó mejor en cancha, el doble cinco distribuyo mejor la pelota, los flancos eran una constante y el Tanque Pavone, con sed de gol, tuvo más contacto con la redonda. El Matador, que estaba haciendo un buen trabajo, quedó confundido, sin ideas y con desorganización; la única manera por la que podían lastimar, al menos hasta la charla del entre tiempo, era con alguna pelota aérea ensayada entre semana, ya que el desconcierto para lo colectivo hacia nula la creatividad antes demostrada. Pero el fútbol es raro, y un as bajo la manga, en el peor momento de los de provincia, puso el merecido 1-1 y los dos equipos se fueron en tablas al descanso. Primer tiempo impredecible.

 

A los 35 Olíver Benítez regaló un penal a Vélez, que Pavone cambió por gol. En la última pelota de la etapa, en un ataque desesperado de Tigre, ceden la pelota dentro del área para Alexis Castro que, de primera, hundió sutilmente su botín izquierdo y metió una hermosa vaselina por encima de Alan Aguerre para equilibrar el resultado.

 

El Amalfitani vivió en los primeros 10 del complemento un partido vibrante, pero que luego, con el correr de los minutos quedaría sepultado varios metros bajo tierra en los planos del olvido, por un partido chato. Esos minutos tuvieron duelos de arqueros contra delanteros muy interesantes. Tanto Pavone, como Mierez y Rincón por su parte, incomodaron en varias ocasiones a sus arqueros rivales. Los dos mediocampos mostraban interesantes destellos de manejo e inteligencia. Vélez dominó mejor ese sector y su rival se relegó a defender, pero con mala fortuna. No era la mejor noche del lateral derecho, Lima, y el Fortín volcó el partido para ese costado. Así consiguió poner en aprietos en varias ocasiones a Javi García. Pero todo quedaría en la nada. Esos minutos de gloria para el espectador finalizaron y comenzó otro partido. El de la poca imaginación, el del cansancio y el del miedo de perder ese punto que por ahora valía y mucho. Ninguno de los dos jugaba, pero el local era un poquito más. A pesar de esto, hasta los 30, lo más incidente de la velada serían cuestiones extrafubolísticas: peleas en la platea por la disconformidad de la relación juego-resultado del conjunto de De Felipe y una discusión entre bancos de suplentes por una pelota que no se entregó rápida. Para los 10 restantes los dos entrenadores mostraron las ganas y el atrevimiento: sumaron gente en ataque para romper el empate. Con suma verdad y responsabilidad el Fortín tomó su papel de orgnizador y con contundencia se mostró decidido a buscar la supremacía en el marcador. Con Tigre metido en su cancha, el local apretaba para quedar de frente al arco. Cáseres y Delgadillo con un muy buen partido, y reforzados por los laterales, hicieron estragos por las bandas y llenaron de centros el área rival, buscando un batacazo de Pavone o Maxi Romero. A 2 del final, en una polémica y sorpresiva decisión, Argañaraz marcó un agarrón inexistente en el área y le regaló un tiro desde los doce pasos a Pavone, que el mismo convirtió en la ansiada ventaja. La labor de los últimos minutos del Fortín quedó embarrada por el arbitraje, pero esto no significa que no haya merecido ganar el encuentro.

 

A los 45, Argañaraz cobró bochornozamente un agarrón fantasma, que desembocó en penal para Vélez y que el goleador del encuentro, Mariano Pavone lo facturó para sumar las tres unidades. El conjunto de Omar De Felipe, de esta manera, sumó tres puntos vitales en la lucha por la permanencia y para su propio bienestar psicológico, ya que en 24 fechas cosecha 28 y alcanzo a Atlético Tucumán en la 18va posición. Tigre, por su parte, se queda con 24 en 24 y ahora relojea los promedios.

 

 

Los goles:

 

 

 

 

 

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2017-05-15
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